Este 12 de octubre, Recoleta cumple 294 años. Casi tres siglos de historia se concentran entres sus límites, donde conviven edificios que marcaron la identidad de Buenos Aires, museos, universidades, cafés, librerías, grandes extensiones de verde y el recuerdo de personajes emblemáticos de la Argentina.
El barrio nació ligado a los Recoletos Descalzos y se convirtió con el tiempo en una de las zonas más distinguidas de la ciudad. Sus fachadas señoriales, cúpulas, palacios y otros atractivos arquitectónicos contribuyeon a consolidar la imagen de Buenos Aires como “la París argentina”.
Las más destacadas personalidades caminaron por sus calles y frecuentaron sus cafés, dejando huellas del pasado que aportan identidad al barrio y que conviven con signos del presente que hacen de Recoleta una zona en constante movimiento. Estudiantes que todos los días atraviesan sus avenidas rumbo a instituciones como la Facultad de Derecho, la Biblioteca Nacional o el Museo de Bellas Artes, junto a vecinos y turistas que disfrutan de sus cafés, centros culturales y extensos parques para recrearse o hacer deporte forman parte de la postal.
El barrio alberga otros espacios patrimoniales icónicos del entramado porteño como su majestuoso cementerio, el Centro Cultural Recoleta o la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. A eso se suman la Avenida Alvear, Plaza Francia, el Parque Carlos Thays, el Café La Biela y la Floralis Genérica, además del Ateneo Grand Splendid, considerada la “librería más linda del mundo”, entre otros imperdibles.
El Gobierno porteño, a través de la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, en coordinación con la Comuna 2, trabaja día tras día para conservar y mejorar sus espacios y atender las necesidades que plantean a diario los vecinos.
En este aniversario del barrio, la Ciudad repasa algunos hitos que ayudan a entender por qué este rincón de Buenos Aires ocupa un lugar destacado en el imaginario porteño.
Cementerio de la Recoleta. Inaugurado en 1822, sobre 5,5 hectáreas, fue el primer cementerio público de Buenos Aires. Sus 4.862 bóvedas, más de 2.000 vitrales, mausoleos y esculturas lo convierten en uno de los grandes patrimonios arquitectónicos de la ciudad y más de 90 de sus construcciones fueron declaradas Monumento Histórico Nacional. Allí descansan presidentes, escritores, científicos, artistas, deportistas y figuras centrales de la historia argentina, entre ellos Domingo Faustino Sarmiento, Luis Federico Leloir, José Hernández, Victoria Ocampo, Adolfo Bioy Casares, Eva Duarte de Perón y Luis Ángel Firpo.
Museo Nacional de Bellas Artes. Sobre la Avenida del Libertador se encuentra una de las instituciones artísticas más importantes de América Latina, que reúne una colección que permite recorrer distintos períodos de la historia del arte, con obras de artistas argentinos como Antonio Berni o Cándido López a exponentes del arte universal como Vincent Vogh, Pablo Picasso o Auguste Rodin. La cercanía del museo con la Plaza Francia y otros museos y espacios culturales hace que esta zona concentre buena parte de la oferta artística de la ciudad.
Facultad de Derecho. El imponente edificio de la Universidad de Buenos Aires es otra de las postales icónicas de Recoleta. Su arquitectura monumental, sobre la avenida Figueroa Alcorta, contrasta con los espacios verdes que lo rodean. Por sus aulas pasaron expresidentes de la nación u otras figuras vinculadas con el mundo jurídico, político y académico del país. Destaca su proximidad a la Plaza de las Naciones Unidas y la Floralis Genérica.
Centro Cultural Recoleta. Los orígenes de este edificio se vinculan al convento de los Recoletos. Es uno de los principales espacios para las expresiones artísticas y culturales de Buenos Aires con permanentes exhibiciones y una amplia y variada programación que abarca shows de música, teatro, danza y variadas propuestas para jóvenes.
Café La Biela y el gomero. En la esquina de Quintana y Roberto M. Ortiz, La Biela forma parte de la identidad de Recoleta. Frecuentado durante décadas por escritores, artistas, políticos y figuras públicas, conserva como uno de sus símbolos al enorme gomero de la vereda, árbol emblemático de la Ciudad. A pocos metros comienza la avenida Alvear, con sus edificios históricos y palacios.













