Por Miguel Mendoza. Es una costumbre que nos inculcan desde niños: “abrígate bien para dormir”. Pero la biología moderna está desafiando esa vieja creencia con datos fascinantes sobre cómo funciona realmente nuestro descanso. Resulta que para que tu cuerpo entre en modo de reparación profunda, necesita hacer algo crucial: enfriarse.
Una caída en la temperatura, corporal central es una de las señales biológicas clave que le dicen a tu cerebro: “Es hora de dormir”.
Cuando dormimos con ropa gruesa o en habitaciones muy calientes, interferimos con este proceso natural de termoregulación, lo que puede resultar en un sueño más ligero, fragmentado y menos restaurador.
Más Allá del Descanso: Autoestima y Química
Pero los beneficios de dormir “al natural” van mucho más allá de simplemente conciliar el sueño más rápido. Investigaciones recientes, como las publicadas en el Journal of Happiness Studies (West et al., 2018), han encontrado una conexión sorprendente entre la desnudez y la salud mental.
El Efecto Espejo: El estudio sugiere que pasar tiempo sin ropa (en un contexto no sexual, como dormir) ayuda a fomentar una mayor autoaceptación y mejora la imagen corporal. Es una forma de reconectar con tu cuerpo tal como es, sin las barreras sociales de la moda o la talla.
Química de Pareja: Si compartes la cama, el contacto piel con piel es medicina pura. Este contacto estimula la liberación masiva de oxitocina, la hormona del amor y la seguridad. Esto no solo fortalece el vinculo emocional, sino que actúa como un potente reductor del cortisol (estrés) fisiológico.
Salud Metabólica: Al dormir más fresco, tu cuerpo puede activar la
“grasa parda” para generar calor, lo cual es un pequeño pero constante impulso metabólico durante la noche.
No tienes que hacer cambios drásticos de la noche a la mañana, pero aquí te dejo cómo optimizar tu entorno:
El Termostato: Los expertos en sueño recomiendan una temperatura ambiental entre 60°F y 67°F (15°C – 19°C). Si tu cuarto es un horno, tu sueño sufrirá.













