Un gato llamado Oliver se ha vuelto viral en redes sociales por una característica muy especial: padece polidactilia, una condición genética que hace que tenga dedos extra en sus patas, dándole una apariencia similar a tener “pulgares”.
Esta condición no es peligrosa en la mayoría de los casos y, de hecho, muchos gatos polidáctilos pueden llevar una vida completamente normal. En el caso de Oliver, sus patas llaman especialmente la atención porque parecen más grandes y “humanas”, lo que ha generado miles de reacciones en internet.
La polidactilia ocurre por una mutación genética hereditaria y ha sido observada en distintas partes del mundo, siendo incluso apreciada por algunos amantes de los gatos por su apariencia única.
La historia de Oliver se volvió viral no solo por su aspecto, sino por lo que representa: la diferencia también puede ser algo especial… y digno de admiración.














