Los huevos forman parte de una alimentación que puede aportar nutrientes importantes para el organismo. Entre ellos se encuentran el selenio y el yodo, minerales relacionados con la producción y el metabolismo de las hormonas tiroideas. Por eso, incluir huevos regularmente puede contribuir a cubrir parte de las necesidades nutricionales.
El selenio participa en proteínas esenciales para el funcionamiento de la tiroides, mientras que el yodo es indispensable para fabricar las hormonas tiroideas. Sin embargo, la cantidad de estos nutrientes en un huevo puede variar según la alimentación de las gallinas y otros factores.
Esto significa que comer dos huevos cocidos no garantiza por sí solo una tiroides saludable ni previene enfermedades tiroideas. La función de esta glándula depende de muchos factores y una dieta equilibrada debe aportar nutrientes de distintas fuentes.
Un ensayo clínico con huevos enriquecidos con yodo encontró que su consumo no produjo alteraciones tiroideas clínicamente relevantes a corto plazo en la mayoría de los participantes, aunque se trataba de huevos especialmente enriquecidos y no de huevos convencionales.
Fuente: Infoviral Plus, Garber et al., Food and Chemical Toxicology, 1993.













