La vida de Christopher Reeve, recordado mundialmente por interpretar a Superman, cambió por completo en 1995 después de sufrir una caída durante una competición ecuestre que lo dejó paralizado del cuello hacia abajo. En los primeros días, devastado por el diagnóstico, llegó a decirle a su esposa Dana que quizá debían “dejarlo ir”.
La respuesta de Dana se convirtió en uno de los momentos más recordados de su historia: “Sigues siendo tú. Y te amo”. Reeve explicó después que esas palabras le devolvieron las fuerzas para continuar. Dana permaneció a su lado durante su rehabilitación y se convirtió en una pieza fundamental de su vida familiar y de su activismo.
Con el tiempo, según manifiesta Hechos aclarados, ambos dedicaron gran parte de sus esfuerzos a mejorar la vida de las personas con parálisis y a impulsar la investigación sobre lesiones de la médula espinal. La organización que apoyaron terminó convirtiéndose en la actual Christopher & Dana Reeve Foundation, que continúa trabajando en investigación, recursos y calidad de vida.
Christopher murió en octubre de 2004, a los 52 años, por insuficiencia cardíaca. Dana asumió entonces la presidencia de la fundación, pero falleció menos de dos años después, el 6 de marzo de 2006, víctima de cáncer de pulmón.













