El primer lunes del mes de octubre se celebra el Día Internacional de los Inquilinos o World Tenants Day, con la finalidad de divulgar y promover los derechos de los inquilinos, mediante viviendas dignas con un alquiler justo y accesible.
Se pretende sensibilizar a la opinión pública acerca de las situaciones de abuso, degradación y elevados costos de renta que afrontan las personas que no poseen una vivienda propia.
Esta efeméride fue creada en el año 1986, a petición de la Organización Francesa de Inquilinos. La Unión Internacional de Inquilinos (IUT) acordó y decidió designar cada primer lunes de octubre como el Día Internacional de los Inquilinos, coincidiendo con la creación del Día Mundial del Hábitat.
Unión Internacional de Inquilinos (IUT)
La Unión Internacional de Inquilinos o International Union of Tenants (IUT) es una organización no gubernamental creada en Zurich, Suiza en el año 1926, cuya misión fundamental es defender los intereses de los inquilinos.
Funciona como una organización consultora en el Consejo Social y Económico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en la actualidad cuenta con unas 58 organizaciones miembros en 44 países, de los cuales 33 son europeos.
Los objetivos de la IUT son los siguientes:
Fomentar la cooperación entre inquilinos, compartiendo información.
Promover los derechos de todos los inquilinos basados en viviendas confortables con un alquiler accesible y justo.
Fortalecer la democracia entre los inquilinos y su derecho a la participación.
Promover la igualdad de oportunidades de los inquilinos, sin discriminación por sexo, raza, pertenencia étnica y credo religioso.
Día del inquilino. Lemas.
Tema 2023: Un nuevo acuerdo para viviendas de alquiler asequibles
Cada año, el comité ejecutivo de la Unión Internacional de Inquilinos escoge un tema para el Día Internacional de los Inquilinos. Para 2023 el tema es: «Un nuevo acuerdo para viviendas de alquiler asequibles».
Temas de años anteriores
Tema 2021: Recuperación del COVID, clima, construcción
El tema del año 2021 para el Día Internacional de los Inquilinos se centra en los problemas a los que se enfrentan las personas que viven en casas alquiladas y el sector del alquiler en general.
Después del COVID estos problemas se han agravado más, si cabe: desalojos, atrasos en el alquiler.
La problemática de los inquilinos.
Los inquilinos en la mayoría de los casos deben asumir la totalidad de los gastos de los dueños del inmueble, referidos al mantenimiento, reequipamiento y reparación del mismo.
Generalmente la vigencia de los contratos de alquiler de una vivienda es de corto plazo, lo que implica un traslado periódico de vivienda o mudanza por parte de inquilinos con menores ingresos, viéndose en la obligación de vivir en condiciones precarias.
En la actualidad existen instrumentos legales orientados a regular el arrendamiento inmobiliario, que incluye los derechos y deberes de los inquilinos.
Es de vital importancia que los gobiernos actualicen estos mecanismos legales que favorezcan al inquilino, mediante la regulación de los precios de alquiler, evitar los desalojos, así como implementar planes nacionales de vivienda y de créditos accesibles para la adquisición de viviendas propias, especialmente dirigidos a personas de escasos recursos económicos
Alquileres en Argentina.
En Argentina, en la actualidad, con proyectos de leyes que van y vienen al Congreso, los inquilinos se encuentran al desamparo de una legislación que no encuentra resguardo en la seguridad jurídica que es quebrada por la crisis económica como consecuencia de los vaivenes de la políticas y recursos cambiarios donde la utilización del dólar en las operaciones cotidianas generan angustias y preocupaciones para la sociedad argentina.
Lo cierto es que tanto inquilinos como dueños se ven afectados y atravesados por el contexto político y económico en medio de elecciones presidenciales que se lleva puesta a la clase media y baja en permanente desventaja debido a la precarización de sus recursos.
De todas maneras, no menos cierto es que el inquilino “crónico”, sin techo, se verá en absoluta desventaja en tanto carece de posibilidades ciertas de acceso a la vivienda. No existen certezas cuando falta un lugar estable de organización y desarrollo de sus actividades personales y laborales, lo que sin duda llega a afectar todas las áreas de su vida.
El mercado económico, de por sí, resultará más beneficioso para quien posea un bien inmueble y su usufructo produzca renta, tanto sea que lo rija por las «leyes del mercado» o leyes injustas, a diferencia de que aquel que no lo posee y solo puede ofrecer pagar un precio por aquel, acomodado a su realidad económica. Un bien rentable es de por sí, una suerte de moneda que se depreciará si el mismo mercado no acompaña las condiciones de fungibilidad y en ese sentido, las condiciones actuales no acompañan al único garante de mantener la vigencia de la utilidad y funcionalidad del bien, el inquilino.
El inquilino no resulta ser un nómade que elige no poseer un hogar, sino que resulta de las condiciones externas a su economía y la falta de políticas públicas de acceso a la vivienda. Sin espacio de autonomía personal, todo derecho personalismo se verá afectado y despojado de su valor y sorteado al precio más vil.
En este sentido, no existe la puja real entre dueños e inquilinos comunes y corrientes, sino que la realidad se debate entre la corriente política y económica insistente en dolarizar precios, por un lado y por otro, en la búsqueda de acuerdos en una visión más practica y moderada que contemple la desestabilización que no puede ser sorteada cotidianamente en lo que respecta a los índices de precios, de salarios y los plazos que resultan desesperantes para los inquilinos cuando deben someterse a un ajuste o al vencimiento de contrato.
Los inquilinos que luchan por mantener su estabilidad laboral y su salario resultan ser clase media a baja que, hoy, se queda esperando una milagrosa solución a los problemas desestabilizantes de la economía y sus consecuencias en una nefasta y nada seria ley de alquileres y otros proyectos oportunistas que dan vueltas por el Congreso de la Nación Argentina.
Vivienda, trabajo, salud y educación, son los derechos humanos básicos de los que no puede prescindirse ningún día de la vida.
La Argentina no da garantías ni a inquilinos ni a propietarios y lo que es peor aún, no posee políticas públicas jurídicamente resguardadas que puedan contemplar el derecho al acceso a una vivienda digna que supere la vieja discusión «inquilinos o propietarios». Ambos tienen derechos que le asisten y no es esa la discusión, sino el justo resguardo de los derechos de cada uno y evitar los abusos.
La realidad supera hoy una posible justicia al caso, cuando va más veloz que lo que el amparo de una ley pueda garantizar. Sin garantías económicas, no puede haber soluciones justas, sino, tiranía.
Con información de la Unión Internacional de Inquilinos y de la web Diade.com













